La pared blanca con el gravado en mayúsculas “YOU ARE NOW ENTERING IN FREE DERRY” sigue intacta. La Irish flag (bandera irlandesa) ha sido sustituida por la ikurriña vasca, que ondea en lo alto del simbólico muro. Un grupo de jóvenes se reúne justo enfrente, la mayoría lucen camisetas del Celtic de Glasgow. Son miembros de las juventudes del Sinn Féin, jóvenes ansiosos por saber y comprender el pasado que les une. “Las relaciones con los protestantes van mejorando en los últimos años, pero son complicadas”, aseguran. Poco a poco, van aumentando de grupo. El Ógra Shinn Féin (o Sinn Féin Youth), considerado el brazo joven del que fue represetante político del IRA, les ha organizado una ruta alrededor de Rosseville Street para explicarles el significado de las pinturas del Bogside con un expreso del IRA llamado Gerry McCartney como guía.
Ógra es una organización radical que defiende la unidad de Irlanda y el establecimiento de una república socialista independiente del reino británico. Las edades de sus integrantes comprenden entre los 15 y los 29 años y están organizados por todo el país con otras comunidades y universidades. Se definen como “activistas de la lucha por la justicia y la igualdad”, según su organizador nacional Barry McColgan. Esperan a otra organización, una cuadrilla formada por cuatro ciudadanos del País Vasco. Pertenecen a una asociación conocida como Kamarada, vinculada a la organización juvenil SEGI, de la izquierda abertzale -SEGI fue ilegalizada en España en 2001 por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, al ser considerada continuadora de las también ilegalizadas Haika y Jarrai. Los cuatro jóvenes vascos –que no han querido hacer pública su identidad- explican que su organización tiene como objetivo el preservar la cultura vasca. Para ello, llevan a cabo actividades sociales como el aprendizaje de la lengua vasca o la edición de revistas culturales por todo Euskadi. Los intercambios con otras culturas están también entre sus prácticas habituales, especialmente con las juventudes del Sinn Féin, con las que mantienen una relación estrecha. “Compartimos nuestra lucha”, asegura McColgan, “hemos colgado la ikurriña por ellos, antes teníamos la bandera palestina como apoyo a su lucha”. Después de dos horas de historia mural tras mural, Irish y vascos marchan juntos a merendar y a intercambiar opiniones acerca de sus luchas.
Los murales, en las paredes de los edificios, son ahora más sofisticados. Los pintan unos artistas especialistas conocidos como The Bogside Artists. No obstante, los asesinatos de aquel trágico Bloody Sunday (Domingo Sangriento, 1972) siguen presentes en cada uno de ellos. Son de una belleza furiosa. El más nuevo está dedicado a una niña de 14 años, Annette McGavigan. Es un retrato de más de 20 metros. Annette murió de un disparo a manos del ejército británico. A su derecha, un rifle partido por la mitad simboliza el fin del conflicto y, a su izquierda, una mariposa augura la esperanza de un futuro en paz. En opinión de McColgan “lo que hay que hacer es organizar actividades con los unionistas para conseguir que entiendan nuestro pensamiento. Intentamos crear un vínculo de entendimiento con otras organizaciones protestantes, a través de quedadas y coloquios”. La población católica se ha triplicado en los últimos diez años. El gobierno, compartido entre republicanos irlandeses y laboristas ingleses, ofrece ayudas a las familias por número de hijos lo que favorece el aumento de la natalidad en todo Irlanda del Norte, y en particular en los sectores más católicos que no utilizan métodos anticonceptivos por motivos religiosos. Por ello, es habitual ver un considerable número de niños jugando en las calles de los barrios católicos nacionalistas republicanos. En ellos, se habla de un referéndum inminente. “Somos conscientes de que para conseguir una Irlanda unida necesitamos el soporte de los protestantes, pero sin sectarismos”, concluye McColgan.
Mark Doherty, uno de los líderes del Sinn Féin en la ciudad de Derry (London Derry para los pro-británicos), atestigua que “las generaciones más antiguas procuran explicar a les nuevas cómo seguir y cómo mejorar después del conflicto”. La resistencia norte-irlandesa siempre fue encabezada por gente muy joven, muertos y encarcelados de 16 a 20 años en su mayoría. Charlie McNamin, exmiembro del IRA que ingresó en prisión con tan solo 16 años, ve la transición en buen progreso gracias a que “trabajamos juntos para la entera reconciliación”, y recuerda que “la gente que ha perdido más es la que mejor sabe dar”. McNamin cuenta que un buen día entendió que “para solucionar los problemas debía convertir a sus enemigos en amigos”, refiriéndose a la parte protestante loyalista pro-británica. “Nosotros no odiamos a los protestantes, ellos no son el problema. El problema son los británicos. Estamos en contra de ellos. Muchos protestantes fueron perseguidos también”.
2 comentarios:
La historia contada de tu boca me puso los pelos de punta. Pauli
Es que a ti te conté qué pasó cuando irish y vascos se fueron juntos a merendar... y como Enric, Alex y yo nos vimos compartiendo una deliciosa tarta Brownie con ellos en un polígono industrial hasta las 8 de la noche hablando de la independencia de Irlanda y del País Vasco...
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