Lo primero que debe aprender un aspirante a escritor es que la longitud de sus divagaciones ya no depende de cuantas páginas de Word es capaz de llenar. Hoy la literatura gira en torno a caracteres. Y no me refiero a caracteres de esos fuertes e insoportables, que también, sino a lo que antes llamábamos letras. Señorita, su libro debe ocupar unos 190.000 caracteres, sin espacios. ¿Y cómo son los caracteres con espacios? En fin, lo primero que el autor novato hace frente a tal inconveniente es, efectivamente, abrir el Word para: copiar y pegar un texto cualquiera de manera que le ocupe una página entera, consultar en la pestañita “herramientas, “contar caracteres”, cuántos de estos hay y, finalmente, hacer el cálculo aproximado de cuantas páginas vendrían a ser los 190.000 caracteres. 80 amigos míos, 80 páginas de Word. Y luego dicen que la tecnología te facilita la vida… Supongo que a medida que te haces buen escritor, os simplemente escribes, este procesamiento de datos se vuelve automático. Como muy bien lo ha metaforiqueado una sabia y elocuente mujer, a la que mucho admiro, es como cuando le dices al carnicero que te corte un kilo, él corta y le sale un kilo. Pues eso, que escribir un libro es como cortar carne. Si sale bueno o malo, depende del carnicero.
13/03/2009
Caracteres
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3 comentarios:
Tu no cortas carne!tu cortas bacalao que es mejor ;)
Esa en mi niña!
PAuli ;)
Al final, no importa el número sinó la forma que els hi donguis a aquests caràcters. Seguin l'exemple, quan compres carn... no importa si saben quina quantitat és un quilo, sinó que aquest quilo sigui de qualitat!!!
Somriu que avui serà un gran dia!
El bacalao puede ser menú exquisito... como el del NOBU.
;)
Així doncs, seguirem tallant carn fins a filar ben prim... (una de les que t'agraden mireia)
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