
Aunque Rodolfo Walsh no sea exactamente uno de mis ejemplos a seguir favoritos, y no lo digo porque no lo mereciera pues su actividad periodística precedió a la generación del nuevo periodismo de los 60 -cuando, efectivamente esta profesión aún existía- dijo la frase más sencilla y real que he oído o leído en mi vida acerca de este oficio: “El periodismo es libre o es una farsa”. ¿Menuda obviedad, verdad? Pues bien, me gustaría saber donde puedo encontrar un pequeño ápice de ello hoy en día... Afirmar que la información de los MCM está totalmente condicionada por las empresas que los dirigen y sus intereses económicos y, por lo tanto, políticos, me parece estar diciendo otra obviedad. Todo el mundo lo sabe, todo el mundo lo dice, pero todo el mundo lo asimila y nadie hace nada para cambiarlo. Y eso es lo más contradictorio de todo, porque seguimos abogando por los sistemas democráticos. Pero, por mucho que nos pese reconocerlo, todos pertenecemos a algún rebaño. A la gente corriente le gusta oír/ver/leer lo que quiere oír/ver/leer, de modo que ya sabe a dónde tiene que ir para saciar sus ansias de autoreconocimiento y reafirmación. Y por su parte, los MCM ya saben lo que tienen que decir para incrementar las ventas y satisfacer a aquellos que les mantienen. Ya saben de qué deben hablar, pues ellos marcan qué es lo importante y qué no lo es, qué se incluye, cómo se jerarquiza y qué se excluye (aquello que llaman agenda setting). Y ahí está la diferencia, en lo que se excluye, pero dejemos ésto para más adelante. A lo que voy es a que los tiempos han cambiado, y muy equivocado está el que piense, por mucha experiencia que lleve encima, que el periodismo tiene su razón de ser en los medios tradicionales. La imprenta, la televisión y la radio fueron avances tecnológicos en su momento, crearon un nuevo universo de libertad de información y de expresión, de búsqueda de la verdad, un ejercicio de autoconciencia con el que muchos cambiaron las cosas y progresaron. Pero esto es historia que ya sabemos. De aquel cuarto poder ya no queda nada, se lo han repartido entre los otros tres (no hace falta poner ejemplos, muchos nos vienen a la cabeza como flashbacks a ritmo electrónico). El formato está obsoleto amigos míos, así como el tiempo pasa, las sociedades avanzan, aparecen nuevas profesiones, se renuevan o desaparecen, fruto de la influencia del progreso en todos los ámbitos de la vida. Con el periodismo pasa igual. Ni las ondas, ni los hertzios ni el papel nos sirven ya para reconstruir un panorama libre de intercambio de información. Hablo para aquellos que aun creen en el periodismo libre, claro. Los que ya están bien con lo que hay pueden seguir relamiéndose cada día con los suyos. Por lo que o la revolución sale de dentro señores –cosa que veo trabajo de incapaces- o lo hacemos desde otro lugar. ¿Qué nos queda? ¡Exacto! Los bits. Internet nos ofrece ese lugar, huir de las ataduras, ser nosotros mismos, recuperar aquel nuevo periodismo de la frase de Walsh, que bien podría haber sido de Capote o de Wolfe o de Thomson o de Mailer... pero reinventémosla y, por supuesto, reinventémoslos a ellos.
Apostemos claramente por el regreso al nuevo periodismo, nacido en un contexto de cambios sociales y culturales, y adaptémoslo a la era digital y las nuevas tecnologías. Creemos un retorno a la génesis del periodismo que habla de la obligación del periodista a investigar, a escribir en forma clara y breve, a contextualizar y manejar múltiples fuentes para presentar todas las caras de la moneda de un manera muy próxima a la literaria. Dejemos de ser meros transcriptores de datos y citas encubiertas. El periodismo digital puede ser el resultado de los que amamos el periodismo y entendemos que la renovación de nuestra profesión es básica para evolucionar con el paso del tiempo. Nuevo soporte, nuevo lenguaje, nueva tecnología, nueva generación de lectores proactivos... Nueva competencia que no tiene porque serlo, con la que podemos retroalimentarnos. Nuevo periodismo de nuevo. ¡Volvamos al gonzo! Recuperemos el reportaje como eje fundamental de los contenidos. Expliquemos cosas nuevas, hablemos de asuntos que interesen sin ser interesados. Dejemos de estar condicionados por la sinuosa y odiosa publicidad, tratemos asuntos que se muevan con la sociedad futura, que enganchen a las nuevas generaciones con un aire fresco e intelectual y que consigan llegar a las más veteranas con apuestas claras por la calidad de la información, huyendo del sensacionalismo y del “hablar por hablar”. Así que, ampliemos conocimiento, vayamos más allá en cuanto a la importancia de “lo que pasa” y de “lo que importa”. Rompamos con la presuntuosa agenda setting y descubramos otras historias reales, invisibles para los MCM. Vayamos más allá de ella, una ilusión general con carácter real del mundo que nos rodea. Ésta es una era preparada para el diálogo y el conocimiento nuevo, no para el monólogo ni los llamados “temas de actualidad”, porque “actualidad” lo es todo, también lo es lo que se excluye por motivos empresariales, políticos y de competencia entre los media. La esfera de la información debe ampliarse con más valor periodístico y de una manera más abierta y acorde con nuestros tiempos. Los MCM son unilaterales, y ese no es un claro panorama de libre intercambio de información y de interacción con el usuario. Acerquemos la distancia entre periodistas y navegantes mediante el intercambio, dejemos que los usuarios opinen e interactúen con aquello que contamos desde cualquier soporte. Volvamos a disfrutar tanto al escribir como al leer aquello que es importante explicar o conocer de lo que nos rodea, de lo que avanza con nosotros. Sólo es cuestión de tiempo. Algunos ya estamons en ello, ¿y tú?

2 comentarios:
Lamentablemente Alexia, mucho me temo que algún día, también los medios digitales van a sufrir un fuerte golpe de control de la información: Empresas que presumen de ser meras portadoras de información sin implicacion alguna de su contenido, están comenzando a negociar el precio de esa información y un leve control de lo que se debe difundir. Ejemplo: Google&Verizon
Esperemos que nunca llegue a más y que, como tu dices, los usuarios, periodistas, líderes y lectores podamos tener esa sensación de libertad de la información.
Muy buena crítica a la autoreflexión.
Paula
Gracias por lo de Google&Verizon, no tenía ni idea... Sólo me queda decir que la esperanza es lo último que se pierde. ;)
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