
La jornada del viernes comenzó a las 17h con un tronchante monólogo inaugural a cargo de Ángel Martin, del programa Sé Lo Que Hicisteis, en el que éste intentaba convencer a su novia de que parar la película para cuidar la granja con sus dos tractores no era normal. Su actuación acababa junto a Ricardo Castella en un dúo piano-guitarra más que peculiar, dándo paso a una entrevista a Arturo Pérez Reverte sobre la herramienta Twitter proyectada en la gran pantalla instalada. Tanto Angel Martin como todos los demás asitentes lamentamos que la entrevista se hubiera hecho antes de los últimos conocidos twitts del escritor, aunque si agradecimos que cualquiera que lo quisiese podría llorar sin sentirse coaccionado.

La primera charla fue dedicada a la industria editorial, en la que Silvano Gozzer de la Editorial Santillana y Luis Collado de Google Books que hicieron más que confirmar el retraso del mercado de los libros en materias de digitalización. El motivo es simple: miedo. Hablaron del momento de "indefinición" en el que se encuentran las editoriales, un estado de "a ver qué pasa...". ¿Es el libro digital una amenza o una oportunidad? Ambos coincidían en que el nuevo formato y el mercado que puede abrirse es apasionante porque podrían llegar a muchos más lectores, incluso a aquellos que no acostumbran a leer, y a muchos más lugares. El problema es que este fenómeno obliga a renovar el modelo de negocio de la editorial y eso no es fácil. Se pueden plantear las reducciones de logística, distribución e impresión, por ejemplo, pero existen otras peculiaridades que deben tenerse en cuenta además de la tradición conservadora de las empresas de este sector. Además, las empresas de hardware deben hacer también un salto al vacío, porque todavía no se sabe si es un producto que se va a comprar. Lo que sí reconocen es que es un error pensar que UNO significa LA MUERTE del OTRO, porque pueden convivir. Gozzer afirma que una editorial edita contenidos, por lo que el formato le da igual. Lo que debe hacer es adaptar estos contenidos a los formatos que indique la demanda. Uno puede pensar: claro, es que a la gente no le gusta leer en una pantalla... Pues bien, "la gente" son millones y millones de personas: hay los que nunca lo harían por convicción, los que no lo han probado y los cada vez más que viven pegados a una pantalla sea del tamaño que sea. Collado, por su parte, insiste en que "el artefacto" no importa, porque cada uno lee donde quiere: en el movil, en la PDA, en la pantalla del ordenador... de modo que no hace falta comprarse la última virguería en objetos portátiles de última tecnología (no hace falta nombrar marcas) sino descargarse allí donde quiera el último libro que le apetezca.
Así, la digitalización de los libros permite la actualización del contenido, cada vez más y mejor, y la mejora de la experiencia de lectura. ¿Por qué no incluir música de fondo para envolver el ambiente de lectura? ¿Porqué no incluir extras como entrevistas al autor de video o de audio? Eso sólo lo permite un formato digital. En mi opinión, es una manera de enriquecer el contenido, aunque entiendo que muchos pensaran en la idea romántica de sentir el rancio olor y el áspero tacto del papel (para ellos: he encontrado una alternativa). Dicen que sólo un 25% de lo españoles leen. ¡Falso! Leen más que nunca, sólo que no compran tantos libros. Las nuevas generaciones de jóvenes leen en internet pero estudian en papel, eso da que pensar... Todo está en el hábito y en la educación. Lo cual se convierte en reto social y político. Todo lo demás son prejuicios. La digitalización de los libros es inminente y el mercado se ha abierto ya, si no que se lo pregunten a empresas como bubok, en la que hasta el autor puede publicar su obra sin necesidad de pasar por una editorial, llevándose un % alto de beneficios de su libro. No cabe duda de que ideas como esta suponen grandes opotunidades para los escritores noveles y para democratizar la industria del conocimiento. El que quiera leer en papel seguirá haciéndolo, ahora creo de buen grado considerar que eso será siempre y cuando las empresas editoras así lo mantengan (que aun será por mucho tiempo). No se trata de escoger uno u otro. Ambos son compatibles y eso es lo mejor de todo: papel o digital según el momento y el lugar.