Vaya... me dirigía a escribir unas palabras acerca de mi metafórico -y último- accidente de moto, después de casi tres meses sin hacerlo, cuando caigo en la cuenta de que, precisamente, hoy es Domingo de Resurrección -o lo ha sido, pues mi pequeño Mac marca ya las 0:26. Interesante paradoja, pienso. No es que sea muy devota y no me van mucho los melodramas -de hecho los detesto- por lo que no voy veniros ahora con nada en plan “he vuelto a nacer” o “casi me va la vida en ello”, pero me ha parecido bastante curioso destacar la coincidencia. Pues ayer, 24 de mayo, reviví mi actividad social nocturna -después de casi tres semanas inactiva- y hoy, madrugada del 25, revivo mis acciones literarias “internáuticas”. De modo, que me doy la bienvenida a mí misma, en el día de mi Resurrección envuelta en mi propia sábana blanca. Porque lo mejor que me ha traído mi accidente con un camión repartidor de prensa diaria -aparte de una magnífica cicatriz de 8cm y una docena de puntos, policontusiones y esguinces varios en brazo y cadera, además del regodeo de mis seres queridos, o no tan queridos, por haber sido embestida por el principal método de distribución de mi enemistada profesión- es lo que algunos llaman “don”. Según el diccionario real aquella "gracia especial o habilidad para hacer algo”; según la Iglesia, virtud otorgada por el Espíritu Santo. Divina o no, la buena escritura es una cualidad de la que muy pocos pueden presumir. Y como yo todavía no puedo, al menos, he decidido volver a intentarlo. Así que me he puesto a "Reescribir" resucitando la novela que empecé con tantas ganas y con tan poca constancia y dedicación -otra paradoja, pues sin ellas, cualquier “don” es un “non”. Así que ahí lo dejo, no sé bien si como dato, apunte o más bien amenaza -pues puede que al terminar tenga que usar la coacción para que alguien me preste un poco de atención. ¿Será mi “altercado” con la prensa tradicional el primer indicio de mi pronosticado efecto mariposa? Dicen que hay que hacer lecturas positivas de todo... no te jode... ¡Pues, ala! Ahí está la mía... Y, por supuesto, no cabe duda, laPágina0, seguirá motorizándosecada mañana hasta la acogedora cueva donde se erosionan sus reportajes y se filtran sus claras y oscuras aguas, ¡faltaría más!

3 comentarios:
Creo que me pasé con los psicotrópicos...
Ànimos!
Quien eres? El camillero? O el interno que me cosió el brazo? ;)
Ni una cosa ni la otra... Visto de amarillo y voy de bar en bar...
Publicar un comentario en la entrada