Hoy es uno de esos días... pocas veces me animo ya a escribir en el blog, pero... hoy es uno de esos días. ¿Qué ha pasado? He estado en Plaza Catalunya, otra vez. Pero hoy algo ha cambiado. No han sido las canciones anticapitalistas de At Versaris antes de empezar la Assemblea general -muy adecuadas para la ocasión, por cierto-, ni la 'batucada' previa en sintonía con la 'cacerolada'. Bueno, eso sí algo ha tenido que ver, pero metafóricamente.

El movimiento avanza en percusión. Se distingue por la variedad de timbres, dile voces; por la facilidad de adaptación con otros sonidos, dile ideas. Destaca por la variedad de sones que emiten sus baquetas, ell@s son las que marcan el ritmo. Guiadas, eso sí, por manos. Y cuantas más manos más ritmo, más notas. La melodía se va construyendo sola, cada vez más fuerte, más sonora; cada vez más rápida, más intensa. Hasta que te arrastra. Y entonces notas un pie, y luego el otro. Luego un cosquilleo te sube por la pierna, hasta la rodilla. Y tu cuerpo se contonea. Hacia un lado y hacia el otro. Ya eres parte de ella, estás en sintonía con la melodía. Y de pronto levantas la mano, y estás votando: por el derecho a la autodeterminación de los pueblos, por la construcción de una ágora permanente en la plaza central de tu ciudad, por un espacio de intercambio político libre, por una dinámica de actuación única en tu historia.
Y sí, en la plaza has visto a un punky bailar al son de los timbales con los ojos desorbitados; a un grupo de gente fumando porros, y dos y tres y cuatro; a otr@s tant@s comprando birras a los lateros; y un tío de Burkina Faso ha intentado ligar contigo... Y has hablado con él educadamente. Y le has preguntado por su vida y por qué estaba allí. ¿Y qué? Antes, mucho antes, has estado con la Comissión de Comunicación -porque todo el mundo puede hacerlo- que te ha contado cosas: de cómo se organizan, de qué discuten, de porqué siguen luchando, de qué piensan hacer a partir de ahora… y ha respondido -como ha podido- a tus mil preguntas (en un artículo para el próximo número de laPágina0). Porque no tienen respuestas para todo, porque precisamente eso es lo que están buscando, en lo que llevan trabajando día tras día, semana tras semana en Plaza Catalunya. Deben encontrar las palabras adecuadas, consensuarlas y escribirlas. Nada fácil. La Acampada ya es un símbolo. Al igual que su plaza, "la plaza del pueblo". Hoy han decidido en la Assamblea general deshacer la acampada nocturna y reducir las assembleas a tres por semana (martes, viernes y domingo). Porque tienen que mirar hacia adelante, porque han superado una etapa. Porque hay que saber gestionar una victoria. Y ellos han ganado mucho. Pero es todavía más lo que les queda por ganar. Una decisión muy valiente, en mi opinión, difícil de tomar y de proponer. Pero se ha hecho usando el sentido común. Indignados sí, pero con responsabilidad. Así que el movimiento contínua, la Acampada sigue con más luz que nunca.

Aún recuerdo el ruido de aquel helicóptero revolotenado sobre la plaza. A los montones de gente alrededor intentando acceder a ella frente a unos tipos de azul, enmascarados -más bien encasquetados-, sin cara ni voz, armados hasta las cejas impidiéndoles el paso. Algo hierve ahí dentro. "Están haciendo limpieza", ¡qué gran eufemismo! Digno de fantoches y genocidas. Una chica se baja los pantalones delante de una cámara de televisión; tiene marcas en las piernas y en la espalda. Los Mossos de Esquadra la han aporreado. "No nos pegues, ¡únete!", corean tant@s otr@s. Pero no ellos no hacen nada: cumplen órdenes. Llegan, pegan y se van. Qué pena.

¿Qué ha cambiado desde el 27M? Todo. Las zonas de acampada están más definidas, el centro de la plaza está más libre para transitar. Las huellas escritas de los indignados colgadas alrededor de la plaza han desaparecido, pero dentro hay cada vez más. No hay proyectores, ni tantos ordenadores. Pero sí más voluntarios que se prestan a lo que sea. La plaza se reconstruye físicamente, logísticamente y estructuralmente. ¿Políticamente? No ha cambiado nada. Los palos los han hecho más fuertes. La palabra ahora es "continuidad". Me gustan sus dos definiciones: 'Unión que tienen entre sí las partes de un todo continuo', como la historia; 'Duración o permanencia de una cosa sin interrupción', como un movimiento. Dos nuevas palabras: "historia" y "movimiento". Entonces te preguntas: ¿Quién no querría formar parte de esto? ¿Cómo puede ser que no hayamos venido antes? ¿Servirá de algo lo que se hace aquí? ¿Y lo que yo haga aquí? Si tu también te lo preguntas, pásate. Entonces, habla.
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